“¡Aquí se fregaron!“: la audaz decisión de Carlos Condell que definió la insólita victoria en Punta Gruesa Mientras la Esmeralda se hundía en la rada de Iquique, un poco más al sur, la vieja goleta Covadonga escapaba del acoso de la fragata blindada Independencia. Manteniendo una estrategia de navegar pegado a la costa, advirtió unos bajos a la altura de Punta Gruesa.
Tomó el riesgo y pasó a la historia. La situación era desesperada.
La Covadonga avanzaba a todo lo que daba, mientras su maltrecho esqueleto maderoso se remecía con cada cañonazo disparado desde la Independencia. El capitán Carlos Condell de la Haza maniobraba como podía, pero tenía que claro que debía hacer algo para desembarazarse de su enemigo.
En la mañana del 21 de mayo de 1879, un vigía de la vieja goleta había dado el famoso grito “Humos al norte”. La historia es conocida.
Mientras la escuadra nacional arribaba al Callao solo para notar que la flota del Perú había zarpado rumbo al sur, la Covadonga y la Esmeralda se habían quedado a cargo del bloqueo de Iquique. Entonces arribó primero el monitor Huáscar el que disparó contra las viejas naves chilenas.