Acusaciones de abuso, amantes y mal uso de fondos para viajar al extranjero: la trama que suspendió por 10 años al sacerdote ortodoxo Francisco Salvador El 15 de marzo pasado, el reverendo Francisco Salvador Broussaingaray fue notificado personalmente que quedaba suspendido. Para él fue una sorpresa, pues en sus 26 años nunca había sido acusado de nada.

Pero eso, ahora, cambiaba por completo. Su iglesia, la Ortodoxa de la Santisima Virgen María le estaba imputando cargos muy serios: desde relaciones adúlteras, insinuaciones sexuales reiteradas hasta apropiación indebida de fondos de la parroquia.

Ante esto tomó medidas extrañas. En vez de aceptar la investigación canónica, instruyó cambiar las chapas de su oficina y parroquia, argumentando que “podrían caer en manos de ladrones”.

Esto habría quedado en conversaciones con una de sus supuestas “amantes”. Mujer: –Me pidieron abrir su oficina Reverendo:–Me quieren suspender Mujer:–Queee, para eso vino con él Reverendo:–No dejaré que se tomen la iglesia unos ladrones El reverendo intentó de todo para desligarse de las acusaciones.

Al mes siguiente presentó un recurso de protección al invocar la vulneración de sus derechos fundamentales, advirtiendo que los antecedentes de la denuncia en su contra provenían de una exfuncionaria de la Iglesia Ortodoxa que él mismo desvinculó al detectar irregularidades. Sin embargo, no tuvo efecto.