Ajustar el presupuesto, desajustar la dignidad 04.05.2026 04.05.2026 Señor Director: Hay decisiones que no se miden solo en cifras, sino en sus consecuencias humanas. El eventual recorte o descontinuación de programas sociales en Chile no es un ajuste técnico más: es una interrupción en trayectorias frágiles, en procesos largos y difíciles que buscan sacar a miles de personas de la exclusión y la pobreza severa.

Durante años, el país ha avanzado —lentamente, pero con sentido— en construir una red de protección para quienes más lo necesitan: niños y jóvenes fuera del sistema escolar, personas en situación de calle, adultos mayores en pobreza, personas con discapacidad. Ese avance no ocurre de un día para otro.

Es acumulativo, sostenido, y requiere estabilidad. Por eso, cuando se anuncian rebajas presupuestarias, lo que se afecta no es una línea en un balance: es la continuidad de oportunidades reales de superación y desarrollo.

Programas para la la reinserción escolar, como la modalidad educativa de reingreso, o iniciativas probadas como Vivienda Primero, no son experimentos improvisados. Son respuestas que han demostrado resultados, que han permitido a personas reconstruir sus vidas con dignidad.

Reducir su alcance no solo es un retroceso; es también una señal preocupante sobre las prioridades que estamos dispuestos a sostener como sociedad. Lo mismo ocurre con la atención a personas en situación de calle.