Por Fabián Pizarro Arcos China es uno de los países con mayor diversidad cultural del planeta. Además de la etnia han mayoritaria, el país reconoce oficialmente a 55 minorías étnicas, cada una con su propia historia, lengua y tradiciones.

Entre ellas se encuentra la etnia Mulam (仫佬族, Mùlǎozú), una comunidad poco conocida fuera de Asia, pero con una identidad cultural profundamente arraigada. La mayoría de los Mulam vive en la Región Autónoma Zhuang de Guangxi, al sur de China, especialmente en el condado autónomo de Luocheng.

Rodeados de montañas, ríos y terrazas agrícolas, los Mulam han desarrollado históricamente una vida vinculada a la agricultura tradicional, el cultivo de arroz y la crianza de animales. Actualmente, la población Mulam supera las 200 mil personas, y aunque muchos hablan mandarín y zhuang, también conservan su propia lengua, perteneciente a la familia lingüística dong-ta.

Sin embargo, como ocurre con varias minorías étnicas en el mundo, la preservación del idioma y las costumbres tradicionales se ha transformado en un desafío frente a la modernización y urbanización acelerada de China. Uno de los aspectos más llamativos de la cultura Mulam es su riqueza musical y ceremonial.

Sus festividades suelen incluir cantos colectivos, danzas tradicionales y representaciones folclóricas transmitidas durante generaciones. La música ocupa un lugar central en su identidad, especialmente en celebraciones agrícolas y reuniones comunitarias.