Este jueves en Santiago, AES Andes inauguró oficialmente el Hub Andes Solar y aseguró que la venta de su matriz en Estados Unidos no producirá efectos en sus operaciones ni cambiará la estrategia local.

En el acto, Javier Dib, CEO de AES Andes, dijo que la operación en Estados Unidos reafirma el compromiso con Chile y la apuesta por proyectos de largo plazo. La ceremonia se trasladó desde Calama, en la Región de Antofagasta, a la capital debido a una emergencia climática en el norte que obligó a resguardar la seguridad de los asistentes.

La empresa presentó el hub como la culminación de un proceso iniciado en 2016 con Andes Solar I. Con distintas etapas, el desarrollo suma una capacidad combinada importante: 692 MW de generación solar y 510 MW de almacenamiento en baterías. MW significa megavatios, la unidad que mide la potencia eléctrica, es decir, cuánta energía puede generar o almacenar un proyecto en un momento dado. Las baterías sirven como colchón para entregar energía cuando el sol no alcanza.

AES Andes destacó que la inversión total asociada a estas etapas supera US$1.300 millones. Con los proyectos que esperan entrar en operación entre este año y el primer semestre del próximo, la compañía proyecta un portafolio en operación que superará los 5.900 MW, de los cuales un 81% será energía renovable (hoy ese porcentaje llega al 73%). Además, la firma dijo tener un pipeline, es decir, proyectos en desarrollo con permiso ambiental, por 4.100 MW con resolución ambiental aprobada.

Sobre la venta de su matriz en Estados Unidos, la compañía no entregó el nombre del comprador durante el evento. La firma afirmó que la transacción no cambia la estrategia en Chile, sino que la "reafirma". Alcanzar 100% de generación renovable en el sistema no depende solo de un actor, explicó Dib, porque requiere mayor capacidad de respaldo, coordinación del sistema y cambios regulatorios para garantizar que la energía sea también confiable.

Que la propiedad de una empresa cambie puede preocupar a consumidores e inversores por posibles efectos en tarifas, inversión y mantenimiento. AES Andes planteó que su hoja de ruta y compromisos de inversión se mantienen, pero hasta el cierre del evento no había una declaración pública del Ministerio de Energía sobre la operación.

El principal desafío que la compañía señaló para Chile es la seguridad del sistema, entendido como la capacidad de entregar electricidad de forma continua y estable, incluso cuando hay variaciones en la generación renovable. Traducido al bolsillo de las familias, significa prevenir cortes y evitar costos extra por respaldo de emergencia.

Concretamente, la compañía proyecta que los nuevos proyectos entren en operación entre lo que resta de este año y el primer semestre de 2026, dejarán su portafolio por encima de los 5.900 MW con un 81% de renovables, y mantienen un pipeline con 4.100 MW con resolución ambiental aprobada.