Mario Pergolini, aquel joven rebelde que cambió la historia de la televisión argentina, lloró en cámara. Lo hizo el 2 de abril pasado cuando, en un homenaje a los caídos y combatientes de Malvinas en su programa Otro día perdido, intentó leer una carta enviada a “Un soldado argentino” y no pudo.
Se les llenaron los ojos de lágrimas y nadie se pudo enterar del contenido de la carta. Esa carta había sido enviada por una mujer al colegio Euskal Echea de Llavallol, provincia de Buenos Aires.
Esa institución recibía cartas de la comunidad educativa y las enviaba a las Malvinas. El que rescató la carta de una bolsa enorme de Encotel (Empresa de Correos y Telecomunicaciones) fue el soldado clase 1963 Marcelo Lapajufker quien llegó a las Malvinas pocos días antes de cumplir los 19 años.
“Lapa” como le dicen todos, estuvo en el programa conducido por Pergolini junto a otro Veterano de la Guerra de Malvinas, José Cruz. Lapajufker contó que esa carta, abandonada y rescatada por él, no tenía destinatario.
Pero cuando llegó al continente luego de la guerra tejió una historia que combinaba su infancia cuando pasaba por la puerta del imponente Euskal Echea de Llavallol. Al ver que provenía de ese colegio, se la “adjudicó” en su mente a un soldado clase 1962 que había muerto en combate y que había estudiado allí.