Camila Flores Oporto enfrenta un nuevo lÃo judicial. A las acusaciones por fraude al fisco se suma ahora una demanda para que pague más de 18 millones de pesos a uno de los proveedores de la campaña que la catapultó de diputada a senadora de la República.

De acuerdo con antecedentes recopilados por la Unidad de Investigación de BÃo BÃo, se trata de un entramado en el que converge la figura de una excandidata de la UDI, supuestos “empresarios chinos” que “deseaban tener lÃnea directa” con Flores y calendarios magnéticos con la imagen de la hoy cuestionada parlamentaria que nunca nadie pagó. Y aunque la senadora niega “categóricamente” haber solicitado los servicios de la imprenta, imágenes evidencian a su escolta policial retirando una parte de la propaganda desde dependencias de la fábrica en Santiago Centro: iba a bordo del vehÃculo con cargo fiscal que Camila Flores mantiene asignado para apoyar su función como parlamentaria.

MarÃa Ester: la gestora La historia comenzó antes cuando faltaban pocas semanas para que se terminara el plazo legal de campaña para las elecciones que se disputarÃan en noviembre de 2025. Camila Flores era una de las cartas fuertes de la derecha en la región de ValparaÃso.

Con dos periodos como diputada a cuestas, su figura habÃa alcanzado notoriedad nacional. Y si bien no obtuvo resultados esperados, le alcanzó para obtener el último de los cinco escaños de la 6° Circunscripción.

Fue en ese contexto que Luis Villa Villar, quien asesora a empresarios chinos recibió el llamado de una vieja conocida: MarÃa Ester Munnier, una psicóloga de Villa Alemana, exdirectora regional del Senda, militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y excandidata al Consejo Regional de ValparaÃso. La idea de Munnier, según cuenta Luis a BBCL Investiga, era ver la posibilidad de gestionar un “apoyo” para la candidatura de Flores.