Salario mínimo y empleo: una falsa dicotomía 01.06.2026 01.06.2026 El autor de esta columna señala que la discusión sobre el salario mínimo no puede reducirse a una disputa técnica ni a advertencias sobre eventuales efectos en el empleo. Cuestiona la visión económica tradicional que asocia automáticamente los aumentos salariales con mayor desempleo y sostiene que la evidencia empírica actual muestra resultados mucho más diversos.

Además, plantea que el debate debe centrarse en un objetivo político: garantizar ingresos suficientes para una vida digna. Desde esa perspectiva, argumenta que el salario es también el resultado de una disputa distributiva entre trabajadores y empresas, y que Chile aún tiene margen para elevarlo.

Imagen de portada: Francisco Paredes / Agencia Uno. Año tras año vemos cómo en la discusión sobre el reajuste del Salario Mínimo los gremios empresariales y la derecha advierten sobre supuestos efectos destructivos sobre el empleo, como si se tratara de una ley natural de la economía.

Si el salario mínimo aumenta “demasiado”, serán los propios trabajadores y trabajadoras quienes terminarán pagando el costo a través del desempleo. Sin embargo, si no aumenta lo suficiente, deberán resignarse a percibir ingresos incapaces de sostener condiciones de vida dignas, aunque agradecidos de tener trabajo.

Para sostener esa idea, se intenta reducir el debate a un problema exclusivamente técnico, como si la relación entre salario mínimo y empleo fuese una verdad indiscutida. No obstante, la fijación del salario mínimo no es una discusión que se pueda delegar exclusivamente a tecnócratas: afecta directamente las condiciones materiales de vida de más de 830.000 personas.