La nueva serie surcoreana The WONDERfools llegará a Netflix el próximo 15 de mayo, apostando por una mezcla de comedia, acción y aventura ambientada en los días previos al cambio de milenio. Con una historia llena de caos, humor y personajes extravagantes, la producción explora cómo un grupo de personas comunes termina enfrentándose al mal en medio del miedo colectivo por el fin de una era.
La serie se desarrolla en un contexto donde el pánico y la incertidumbre comienzan a extenderse mientras se acerca el cambio de siglo. En medio de esa atmósfera caótica, un grupo completamente disparatado recibe superpoderes inesperados y termina involucrándose en situaciones tan peligrosas como absurdas, convirtiéndose en héroes poco convencionales mientras intentan salvar a quienes los rodean.
El elenco está encabezado por Park Eun-bin, Cha Eun-woo y Choi Dae-hoon, quienes dan vida a personajes marcados por la confusión y el deseo de encontrar su lugar en un mundo que parece cambiar demasiado rápido. A través de humor, acción y momentos emotivos, The WONDERfools busca retratar cómo incluso las personas más imperfectas pueden encontrar fortaleza en los momentos más difíciles.
En entrevista con Park Eun-bin y el director Yoo In-sik, ambos hablaron sobre la inspiración detrás del universo de la serie, el trasfondo emocional que existe detrás de sus personajes y la intención de crear una producción que, además de hacer reír al público, también conecte con los miedos, incertidumbres y emociones que muchas personas viven actualmente. Un universo de héroes nacido en el caos y la incertidumbre El director Yoo In-sik explicó que la idea detrás de ‘The Wonderfools’ nació de su fascinación por las historias de superhéroes y aventuras donde los personajes comunes terminan encontrando la fuerza para salvar al mundo.
“Siempre tuve una visión muy romántica de las historias de superhéroes que llegan para salvar al mundo y también de los relatos de aventuras donde el protagonista da un paso al frente en el momento más importante”, compartió. El realizador recordó que gran parte de la inspiración vino de un recuerdo muy específico: la llegada del año 2000 y el miedo colectivo que existía alrededor del fin del milenio: “Tengo muy presente la última noche de 1999, cuando todos estaban haciendo la cuenta regresiva para terminar el milenio.