Hay pocas historias tan extraordinarias en la medicina moderna como la del VIH. Hace apenas cuatro décadas, un diagnóstico significaba una sentencia de muerte.
Hoy, gracias a los avances científicos, millones de personas viven con una expectativa de vida cercana a la de la población general. La profilaxis preexposición (PrEP), los tratamientos antirretrovirales de alta eficacia y las estrategias de diagnóstico temprano han transformado una de las mayores crisis sanitarias del siglo XX en una condición crónica controlable.
Sin embargo, cuando observamos los datos internacionales más recientes, emerge una paradoja inquietante. La ciencia ha avanzado más rápido que la sociedad.
Europa, Estados Unidos y América Latina exhiben progresos indiscutibles. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades reporta que la expansión de las estrategias preventivas ha contribuido a reducir la incidencia en múltiples países.
En Estados Unidos, el conocimiento y uso de la PrEP ha aumentado de forma sostenida. En América Latina, la Organización Panamericana de la Salud informa que 24 países ya han incorporado esta estrategia como política pública.