Cerca de la vía férrea de Puerto Varas, en la región de Los Lagos, donde la patrulla de Carabineros llegó la madrugada del 11 de marzo tras un llamado por personas consumiendo alcohol, decenas de familiares y amigos del carabinero Javier Figueroa se movilizaron este sábado para exigir justicia por su muerte.
La manifestación fue encabezada por Marlén Manquemilla, madre del uniformado, declarado mártir por la institución. La mujer apuntó directamente a la fiscal Nathalie Yonsson y denunció que la Fiscalía no se ha vuelto a comunicar con la familia desde el inicio de la investigación.
"Es duro para mí como mamá decirlo, pero a mi hijo lo mataron. Él no se suicidó, lo mataron", declaró Manquemilla a Radio Bío Bío. Junto con eso, pidió respeto a la persecutora, argumentando que la familia no ha podido vivir el duelo "como corresponde" porque constantemente debe salir a desmentir versiones sobre el caso.
La madre identificó dos informaciones que la familia rechaza: que Figueroa se habría suicidado y que habría buscado en internet cómo convertirse en mártir. "Eso no es así", afirmó, añadiendo que la fiscal conoce los antecedentes que constan en la carpeta investigativa y que, pese a eso, no la ha dado a conocer a los familiares.
La investigación es de carácter reservado, condición legal que impide el acceso de terceros a los antecedentes. Sin embargo, Manquemilla cuestionó ese hermetismo: "Han salido varias cosas de ahí de Fiscalía", sostuvo, en referencia a informaciones sobre el caso que llegaron a la prensa sin que la familia fuera notificada primero.
El 18 de junio pasado, Manquemilla viajó a Santiago junto a su nuera, viuda del carabinero Figueroa, para entregar una carta al Ministerio de Justicia y explorar alternativas legales ante la negativa a acceder a la carpeta. La viuda, en tanto, prepara una querella en contra de la fiscal Yonsson.