Especialistas advierten que muchas infecciones de transmisión sexual y otros riesgos ginecológicos pueden no presentar síntomas, por lo que los controles periódicos son fundamentales para una detección temprana y una sexualidad informada. Mantener hábitos de autocuidado y utilizar métodos de protección es fundamental para la salud sexual, pero no siempre suficiente.

Muchas infecciones de transmisión sexual (ITS), alteraciones ginecológicas e incluso algunos tipos de cáncer pueden desarrollarse sin síntomas visibles, haciendo que los controles ginecológicos periódicos sean una herramienta clave para la detección temprana y la prevención. Desde DKT Chile advierten que, pese al mayor acceso a información sobre sexualidad y prevención, todavía existe una baja percepción de riesgo en torno a los chequeos médicos regulares, especialmente entre personas jóvenes o quienes creen que “si no hay síntomas, no hay problema”.

“Uno de los principales errores es pensar que la salud sexual solo depende del autocuidado diario o de usar un método anticonceptivo. Muchas infecciones y patologías no generan señales visibles al comienzo, y justamente los controles ginecológicos permiten detectar aquello que las pacientes no pueden percibir a simple vista”, explica Victoria Cancino, matrona de DKT Chile.

La especialista enfatiza que lo ideal es realizar controles ginecológicos al menos una vez al año, ya que estas consultas permiten construir una historia clínica, identificar factores de riesgo y definir qué exámenes son necesarios según la edad, antecedentes familiares y estilo de vida de cada paciente. “Cada paciente es distinta.

No todas necesitan los mismos exámenes al mismo tiempo. Por eso es tan importante el seguimiento recurrente, porque el profesional conoce la historia clínica, los antecedentes familiares y puede anticiparse a posibles riesgos”, agrega Cancino.