Donald Trump es... ¿rapero?
Los códigos de hip hop que explican al hombre más poderoso del planeta El presidente de EE UU comparte formas y discurso con los elementos más fanfarrones y aspiracionales del hip hop. En el seno del género suma detractores, pero también fans, como Nicki Minaj Donald Trump es rapero.
Al menos así lo afirmaban en hace 10 años. No suelta rimas, pero cumple con algunos requisitos: el discurso impertinente, el derroche de lujo exhibicionista, la corte de mujeres y la exagerada confianza en sí mismo.
Esa fanfarronería en jerga rap se apoda egotrip. Aquel artículo de The New Yorker acertó en mucho, pero erró en algo clave: auguraba que Trump no se sentaría en el Despacho Oval, pues el espíritu de la sociedad estadounidense serviría de muro de contención ante una propuesta tan zafia.
Políticos y artistas confluyen muchas veces en un mismo animal híbrido llamado celebrity, y que sirve lo mismo para aprobar un presupuesto como para pasear por una alfombra roja. Prueba son el pasado actoral de Reagan o Schwarzenegger, o la candidatura a presidente de Kanye West.