El Senado vivió esta semana una escena que no pasó inadvertida. En la sesión que trató la acusación constitucional contra Nicolás Grau, exministro de Hacienda y militante del Frente Amplio, el senador Ignacio Urrutia, del Partido Republicano, reclamó porque el presidente subrogante de la cámara, Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), había autorizado al también senador UDI Javier Macaya a intervenir en el debate.

Moreira no dejó pasar el reclamo. Golpeó la mesa y fue contundente: "El que dirige la sesión soy yo, y si yo quisiera darle la palabra a uno o a otro puedo hacerlo reglamentariamente. Pero aquí tenemos un sistema distinto, es que el que se anota queda en orden de anotación, pero reglamentariamente eso depende de mí". El pleno respondió con risas, aunque el mensaje quedó claro.

Fuera del hemiciclo, la semana también tuvo a la familia presidencial como protagonista. Matías Kast, uno de los nueve hijos del Presidente José Antonio Kast, fue padre de una niña. Con este nacimiento, Kast y la Primera Dama, María Pía Adriasola, se convierten en abuelos por cuarta vez. Matías, descrito por quienes lo conocen como el más extrovertido del clan, es psicólogo de profesión y trabaja en la empresa láctea Soprole. También tiene una faceta que sorprende a más de uno: oficia como DJ en matrimonios y fiestas.

Otra aparición familiar pasó casi desapercibida, esta vez en territorio norteamericano. Chilevisión cubría el Mundial de Fútbol en las afueras del estadio Mercedes-Benz de Atlanta cuando entrevistó, sin reconocerlo, a Nicolás Kast Adriasola, otro hijo del Mandatario, junto a su esposa, Florencia Galilea, hija del exsenador de Renovación Nacional (RN) y expresidente del partido Rodrigo Galilea. La pareja lleva un año viviendo en el estado de Georgia y comentó la experiencia del Mundial desde Estados Unidos. Antes de despedirse, enviaron saludos a sus familias en Chile y confesaron qué productos extrañan: el manjar, los Super 8 y las Negritas, que Nestlé rebautizó como Chokitas.