La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó su informe 2025 sobre confianza institucional, que mide esos niveles en 33 países miembros y 5 candidatos. Los resultados para Chile muestran una tendencia de deterioro sostenido en casi todos los indicadores.

El 26% que confía en el gobierno central coloca a Chile por debajo del promedio de la OCDE, donde el 40% de la población reporta una confianza alta en su gobierno nacional. La caída de cuatro puntos porcentuales desde 2023 revela una distancia creciente con sus pares del organismo.

La desconfianza se extiende a casi todas las instituciones. El 49% de los chilenos dice confiar en la policía, mientras que un 24% lo hace en los tribunales. Los partidos políticos se quedan al final: solo un 11% de los chilenos confía en ellos. La función pública tampoco escapa, con un 20% de confianza frente al 45% que registra el promedio de la OCDE.

Lo que llama la atención es el contraste con las tendencias del resto del organismo. En la mayoría de los países miembros, los tribunales y las instituciones administrativas generan más confianza que las instituciones políticas. En Chile ocurre al revés: los tribunales tienen menos adhesión que el propio gobierno.

La percepción de los servicios del Estado también se deterioró. La satisfacción con los servicios administrativos bajó del 51% al 48% entre 2023 y 2025. La percepción de equidad en las solicitudes cayó del 39% al 36%, y la legitimidad en el uso de datos públicos pasó del 41% al 37%.

El informe identifica un resultado más auspicioso: un mayor porcentaje de chilenos que el promedio de la OCDE cree probable que el gobierno rechace políticas contrarias al interés social. Sin embargo, en el conjunto del organismo, el 43% de la población tiene poca o ninguna confianza en su gobierno nacional, un escenario que Chile comparte con la mayoría de los países medidos.