Marruecos volvió a sacudir un Mundial. Los norteafricanos eliminaron a Países Bajos en los dieciseisavos de final del torneo que organizan Estados Unidos, Canadá y México, y con eso truncaron la racha más llamativa de la analítica deportiva: la del matemático alemán Joachim Klement, que había pronosticado con éxito el campeón en los tres mundiales anteriores.
El modelo estadístico de Klement apuntaba a los neerlandeses como campeones del mundo. El camino proyectado era preciso: Países Bajos vencería a España en semifinales y luego se coronaría ante Portugal en la final. Ninguno de esos encuentros llegará a disputarse con los protagonistas que el matemático imaginó.
No fue la única predicción que erró. Klement también había anticipado que Brasil caería eliminado ante Japón, un pronóstico que tampoco se materializó. Dos errores en las hipótesis más concretas del modelo, en una misma edición del torneo.
La credibilidad del matemático se había construido sobre tres mundiales consecutivos de aciertos, lo que lo convirtió en una referencia inusual del análisis estadístico aplicado al fútbol. Sus modelos no funcionan por intuición, sino a partir de variables como el rendimiento histórico de los seleccionados, su eficiencia ofensiva y defensiva, y los posibles cruces del cuadro.
Marruecos avanza al siguiente cruce del torneo tras eliminar al favorito de Klement. La selección africana ya sorprendió al mundo en Qatar 2022, cuando se convirtió en el primer equipo del continente africano en alcanzar las semifinales de un Mundial.