A 30 horas del terremoto que sacudió Venezuela el miércoles 24 de junio, un avión KC-135 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) ya había aterrizado en el aeropuerto El Libertador de Maracay. A bordo viajaron 30 bomberos especializados en búsqueda y rescate urbano (USAR, por sus siglas en inglés) y seis toneladas de equipamiento.

La brigada es el primer contingente nacional en tocar suelo venezolano tras la emergencia. Sus integrantes son voluntarios llegados de distintas regiones del país, desde el norte hasta el sur, que se incorporarán a las fuerzas civiles y militares que desde el miércoles operan en la zona de catástrofe.

El vicecanciller venezolano, Mauricio Rodríguez, recibió con emoción la llegada del grupo. "La hermandad de los pueblos es central para que todos nosotros en América Latina podamos seguir avanzando. Es una alegría tener aquí a 30 bomberos chilenos, como hemos tenido hoy a lo largo del día otros 30, 40, 50 de otros países como El Salvador y México", señaló. Rodríguez describió la situación como dramática para quienes han perdido sus viviendas, y confió en que los especialistas chilenos rescaten personas con vida desde los escombros.

La misión se completó tras un vuelo de cinco horas directas desde Santiago. El comandante de Escuadrilla Diego Casaubon, al mando de la aeronave, subrayó la velocidad de respuesta de la institución: "Organizar un vuelo internacional en el mismo día no es algo simple, requiere mucha interacción con otras entidades de gobierno. No cualquier avión puede estar haciendo abastecimiento en vuelo en la mañana y llevar carga humanitaria en la tarde", indicó el oficial del Grupo de Aviación N°10 de la FACh.

El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, calificó el despliegue como un motivo de orgullo para el gobierno del presidente José Antonio Kast, y recordó que Chile, como país sísmico, ha recibido ayuda similar de otras naciones en el pasado. En las próximas horas se esperan nuevas aeronaves institucionales trasladando más grupos de bomberos a Venezuela para ampliar el apoyo en las labores de rescate.