Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba desde 2018, respondió esta semana con dureza a las amenazas de Donald Trump sobre una eventual acción militar contra la isla. "No queremos una guerra con Estados Unidos, pero tampoco le tenemos miedo. Nos estamos preparando para que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados", declaró el mandatario cubano en una entrevista con el canal británico Sky News.

La declaración llega después de una escalada verbal que lleva meses. A fines de abril, Trump dijo ante una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, Florida, que "tomaría el control de Cuba casi de inmediato" una vez terminara lo que llamó "el trabajo" en Irán. Ese mismo día propuso enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande de la flota estadounidense, a detenerse "a unos 100 metros de la costa" cubana, convencido de que los isleños "dirían muchas gracias, nos rendimos".

Esta semana Trump volvió a hablar del tema. En la ceremonia de inauguración de la nueva Biblioteca Presidencial de Theodore Roosevelt, en Medora, Dakota del Norte, afirmó que Cuba "después de muchas, muchísimas décadas, se está acercando a nosotros". La frase la pronunció casi un mes después de que el Departamento del Tesoro estadounidense impusiera una nueva ronda de sanciones contra la cúpula política de La Habana.

Díaz-Canel rechazó esa lectura de plano. "Somos un país de paz. No somos una amenaza para nadie. Cuba no es una nación en conflicto, no somos una colonia y no vamos a renunciar a nuestra soberanía ni a la independencia", sostuvo. Calificó las amenazas de "una ofensa a la dignidad de nuestro pueblo" y acusó al gobierno de Trump de intentar instalar el miedo en la población cubana para desestabilizar a la isla.

El cruce verbal tiene un trasfondo que lo precede por décadas. El embargo comercial que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde 1962 sigue vigente, y la isla atraviesa una crisis económica severa: escasez de combustible, cortes de electricidad prolongados y una emigración que no se detiene. Para Díaz-Canel, la presión externa es el argumento político central con el que justifica el modelo de gobierno ante los cubanos. Las amenazas militares de Trump, en ese esquema, refuerzan su narrativa de resistencia.

Las sanciones del Departamento del Tesoro anunciadas el mes pasado apuntan a funcionarios del régimen y a sectores vinculados al aparato de seguridad del Estado cubano. Díaz-Canel no precisó qué tipo de preparación militar ha activado el gobierno, pero su declaración ante Sky News fue la primera respuesta pública directa a las amenazas del mandatario estadounidense.