La hermana y secretaria general de la Presidencia argentina, Karina Milei, asumió el control directo de la estrategia parlamentaria del oficialismo. Se sumó a los grupos de WhatsApp de los bloques libertarios en Diputados y Senado, y bajó una orden clara a los 116 legisladores que el gobierno tiene repartidos en ambas cámaras: ningún proyecto de ley se presenta sin autorización expresa del Ejecutivo.

La medida llega en paralelo a la reestructuración del gabinete del presidente Javier Milei, que suprimió el Ministerio del Interior y creó dos subjefes de Gabinete. El ingreso de Karina a los grupos parlamentarios no es decorativo: representa un control más directo sobre la bancada libertaria en el Congreso de la Nación, el parlamento argentino.

La instrucción bajó tras una reunión en la Casa Rosada, el palacio presidencial en Buenos Aires, donde todos los legisladores se encontraron con ambos Milei. Según fuentes del bloque libertario en la Cámara de Diputados, los proyectos deben pasar por dos filtros antes de llegar al Congreso: primero, la secretaría parlamentaria del bloque; luego, Ignacio Devitt, vicejefe de Gabinete y hombre de confianza de Karina Milei en la conducción del gobierno.

El objetivo es evitar debates no deseados. La lógica del bloque la sintetizó el diputado Sebastián Pareja, legislador identificado con el sector de Karina Milei: "A nosotros no nos importa el currículum de nuestros candidatos, nos importa que sean soldados y levanten la mano, nada más".

No es la primera vez que el Ejecutivo argentino le baja la línea al bloque. Cuando avanzó la reforma laboral, los diputados fueron convocados a la Casa Rosada para dejarles claro que su función era acompañar, no legislar por cuenta propia. El detonante fue un proyecto de Romina Diez, diputada libertaria por la provincia de Santa Fe, que apuntaba en la misma dirección que el Gobierno pero con diferencias que enturbiaron la conversación pública sobre los alcances de la reforma.