Jesús de Polanco, el editor que hizo el universo más habitable La identidad de EL PAÍS, un proyecto liberal y moderno inexistente en la prensa española en 1976, está muy vinculada al empresario. Como consejero delegado de Prisa, proporcionó la solvencia económica que garantizó la independencia periodística.

Su biógrafa retrata al personaje Jesús de Polanco era ya un empresario de éxito por su editorial Santillana cuando en 1972 le llamó José Ortega Spottorno para que entrara como accionista de Prisa. No pensó que su compromiso fuera a ir más lejos, pero cuando tres años después Ortega le ofreció el puesto de consejero delegado, dijo que sí.

El día que llegó la rotativa en la que habrían de imprimirse los primeros ejemplares de EL PAÍS, Jesús de Polanco asistió desde la calle a uno de los muchos desastres que precedieron al nacimiento del diario. La grúa tropezó con el techo y a punto estuvo de destrozar la nave de Miguel Yuste.

Los desaguisados culminaron en la noche de pesadilla del 4 de mayo de 1976. El primer número se cerró a las seis de la mañana.

El papel se rompía ante la mirada de numerosos invitados que pululaban vestidos para la fiesta por los talleres y la sala de máquinas. Irritado con el espectáculo, Jesús de Polanco acabó yéndose a su casa, aunque el diario llegó finalmente a los quioscos.