En una extensa carta dirigida al Presidente José Antonio Kast, el senador por la Región de la Araucanía, Francisco Huenchumilla, realizó un detallado recorrido histórico y jurídico para advertir que flexibilizar la protección de las tierras indígenas —a través de una reforma a la Ley Indígena como anunció el Mandatario en su Cuenta Pública del 1 de junio— sin abordar el fondo del problema “sería apagar el fuego con bencina”. Señor José Antonio Kast Rist Presidente de la República de Chile Presente Sr.
Presidente José Antonio Kast: en su primera cuenta pública, usted anunció una reforma a la Ley Indígena destinada a eliminar las restricciones al uso de las tierras y a permitir que las comunidades puedan arrendarlas e hipotecarlas “en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía chilena”. El anuncio ha generado, comprensiblemente, un amplio revuelo.
Como Senador por la región de la Araucanía, me dirijo a usted para compartir mi análisis personal sobre la materia, siempre desde la vocación democrática, el ánimo constructivo y la voluntad de encontrar soluciones que nos permitan avanzar con justicia. Lo primero que quiero asentar es que las prohibiciones de la Ley N° 19.253 no están destinadas a impedir que el indígena venda y transfiera las tierras indígenas.
No, en absoluto. Son prohibiciones concebidas para impedir, más bien, que el no indígena las adquiera.
Eso es lo que nos cuenta la historia. En efecto, las prohibiciones que hoy buscan ser reformadas son la respuesta normativa a un problema histórico concreto, particularmente vinculado al pueblo Mapuche: la presión de los particulares sobre sus tierras indígenas y su consiguiente apropiación y distracción hacia el mercado general.