Santiago Amigorena, escritor, guionista y director argentino radicado en Francia desde hace más de 50 años, vive días agitados esta semana en Buenos Aires, entre el estreno de la película cuyo guion lleva su firma -Los colores del tiempo- en el Festival de Cine Francés, la presentación de su libro Hay un solo amor y por supuesto, el encuentro con familia y amigos. Cada visita a su ciudad natal le genera emociones mezcladas.
“Digo, esta es mi tierra, sobre todo cuando no estoy en Buenos Aires. Cuando estoy en Francia me siento mucho más argentino que cuando estoy acá.
Cuando estoy acá, obviamente me doy cuenta de que no lo soy tanto, que hay cosas que se me escaparon con el tiempo”, confiesa en una soleada tarde del otoño porteño. Los colores del tiempo, película que coescribió junto al director Cédric Klapisch y que integra la programación del Festival de Cine Francés de Buenos Aires, “efectivamente, tiene algo de optimismo, o un placer de ver en lo humano algo que al mismo tiempo es divertido y es sentimental, que puede provocar emociones”.
El film narra la historia de cuatro primos que heredan una casa abandonada y, en su intento de inventariar la propiedad, descubren la figura de una antepasada misteriosa en la París de la belle époque. Entre la reconstrucción genealógica, la memoria y el arte, la película explora el nacimiento de la fotografía, el impresionismo vía Monet y el cine, combinando el relato familiar con la representación de la realidad.
Tiene un desarrollo relajado y amable, que va y viene en el tiempo, a la que bien le cabe el calificativo de feelgood movie. “Es un tono que tienen casi todas las películas de Cédric, que es un muy viejo amigo con quien escribí muchas películas.