Carlos Muñoz, delantero chileno, actual ariete de Santiago Morning y ex seleccionado de Chile, visitó el Estadio Monumental en Macul este martes y describió el ambiente en el plantel de Colo Colo tras la derrota ante Universidad de Chile en el Superclásico 199.
"Lógicamente el equipo quedó golpeado por la derrota en el clásico. Era un partido donde todos teníamos muchas expectativas...", dijo Muñoz en conversación con Cooperativa Deportes, señalando que la eliminación del invicto en casa tuvo impacto anímico en el plantel.
En su diagnóstico futbolístico el atacante puso el foco en la ofensiva. Muñoz observó una clara desconexión entre los atacantes y el resto del equipo. Señaló al delantero Maxi Romero, delantero argentino de Colo Colo, y a Javier Correa, delantero argentino, como piezas que quedaron demasiado aisladas en la construcción de juego, mientras que el lateral Marcelo Morales, lateral izquierdo de Universidad de Chile, supo frenar las opciones por la banda.
Para Muñoz uno de los recursos que le rindió en el pasado a Colo Colo es jugar con extremos definidos. "Uno de los esquemas que le hizo muy bien a Colo Colo es con dos punteros bien abiertos y desequilibrantes que puedan abrir las defensas", afirmó, y agregó que hay piezas por ajustar si el entrenador Fernando Ortiz, técnico argentino de Colo Colo, quiere persistir con dos hombres en punta.
El ex seleccionado también recordó la secuencia reciente contra el archirrival: "Ya Universidad de Chile ganó dos veces acá en los últimos tres años", una estadística que subraya que la racha en el Monumental llegó a su fin y que el golpe no es solo emotivo sino también histórico en términos de registros.
Tácticamente, la lectura es clara: un partido muy trabado, con pocas ocasiones de gol, y un Colo Colo que sufrió en la transición ofensiva, perdiendo distancia entre mediocampo y delanteros. Sin punteros que estiren a las defensas rivales, el equipo terminó jugando demasiado directo y sin asociaciones entre líneas.
Muñoz cerró con una mirada hacia el corto plazo. Dijo que los jugadores están conscientes de los errores y que saldrán con sed de revancha el fin de semana para intentar recuperar puntos en la tabla. Queda por ver si los ajustes propuestos, sobre todo en la colocación de extremos y la conexión entre volantes y puntas, aparecen en el próximo compromiso de Macul.