Juan Ignacio Latorre, quien fue senador durante los gobiernos de Sebastián Piñera y de Gabriel Boric, decidió no renovar su escaño y pasó a trabajar en el Hogar de Cristo. Desde esa distancia, sin los apremios del Congreso, ha podido articular una mirada más libre sobre el momento político que vive el país.

Según informó BioBío Chile, el exsenador del Frente Amplio no vacila al caracterizar al nuevo gobierno: "Kast no es nazi, pero su proyecto se conecta con la ultraderecha global", señaló. Esa frase concentra su lectura de cuatro meses de administración marcados por lo que él mismo describe como una entrada "con el acelerador a fondo". Latorre admite que esperaba una instalación más cautelosa, con gestos de acercamiento hacia Chile Vamos, la coalición de centroderecha que fue aliada de Kast en la segunda vuelta. No ocurrió así.

La conformación del gabinete, que dejó fuera a figuras de Chile Vamos pese al discurso conciliador de la noche electoral, es uno de los puntos que más llama la atención de Latorre. El contraste entre ese tono y las decisiones posteriores configura, en su análisis, una señal política significativa.

Sobre el propio sector, el exsenador no evita la autocrítica. La derrota de la izquierda tiene raíces concretas: los temas de seguridad, migración y economía tocaron directamente la vida de los chilenos, y el Frente Amplio no supo responder con propuestas que la ciudadanía sintiera cercanas. La serie de derrotas en los procesos constitucionales agudizó ese distanciamiento.

El primer congreso ideológico del Frente Amplio, realizado tras el ciclo de Gabriel Boric, representa para Latorre un paso necesario. Pero advierte que el problema de fondo persiste: la captura del espacio político de izquierda por parte de intereses particulares que alejan a los partidos de las mayorías sociales. Modernizar el Estado y enfrentar la corrupción, dice, son tareas que el sector no puede seguir evadiendo.

Latorre no tiene planes de regresar al Parlamento. Seguirá en el Hogar de Cristo y participará en cursos universitarios. No cierra la puerta a nuevos desafíos políticos "más adelante", aunque por ahora la distancia le parece el lugar más honesto desde donde pensar el país.