El sector agrícola chileno puede quedar corto de hasta 150.000 trabajadores en cada temporada de cosecha. Ante esa brecha, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, salió a respaldar la propuesta de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) para crear visas de trabajo temporales y por faenas específicas para trabajadores migrantes. Según informó BioBío Chile, el secretario de Estado fue directo: "Chile necesita esa mano de obra extranjera que es temporal, que es lo que ha dicho la SNA, y que nosotros como Ministerio lo respaldamos".
La demanda viene de lejos. Antonio Walker, presidente de la SNA, el principal gremio agrícola del país, ha pedido en reiteradas ocasiones al gobierno un mecanismo migratorio que permita contratar trabajadores extranjeros por períodos acotados y para faenas determinadas. El argumento de Walker, ahora respaldado por Campos, es que el mercado laboral interno ya no puede proveer la mano de obra que necesita el campo en los meses de mayor actividad.
Para explicar por qué los trabajadores nacionales no llenan esos puestos, el ministro ofreció una lectura social: dijo que en Chile ocurre algo parecido a lo que se ve en países en desarrollo, donde parte de la población rechaza ciertos trabajos por considerarlos por debajo de sus expectativas. "Los chilenos somos pechugones, si esa es la verdad, y nos creemos el cuento", afirmó.
El argumento de Campos no pasa solo por la escasez de brazos. El ministro subrayó que un trabajador temporero puede ganar entre un millón y dos millones de pesos al mes durante la cosecha, y que aun así muchos chilenos rechazan ese tipo de faena. El déficit actual se cubre con trabajadores provenientes de Bolivia y otros países, que llegan de manera temporal sin un marco legal que los ampare.
El mecanismo que propone la SNA buscaría regularizar ese flujo y dar certeza jurídica tanto a empleadores como a los trabajadores extranjeros que hoy llegan sin contrato formal para este tipo de contratación estacional. Campos señaló que la situación no se limita al agro: el aseo y otras actividades muestran el mismo patrón, con empleadores que recurren a mano de obra migrante ante la falta de trabajadores nacionales dispuestos a ocupar esos puestos.
