Sostenibilidad fiscal: un número no es el objetivo SEÑOR DIRECTOR: Recientemente, la Dirección de Presupuestos actualizó el panorama fiscal a 2030, elevando la deuda pública proyectada por sobre el denominado nivel prudente de 45% del PIB, lo que ha generado algunas alarmas. Es un buen momento para discutir en torno a este umbral.
Lo primero en tener presente es que la deuda prudente no fue concebida como un objetivo económico integral para guiar las decisiones de la autoridad, sino que como una herramienta para reducir el riesgo de trayectorias fiscales insostenibles con costos tales como pérdida de acceso al financiamiento, aumento persistente del costo de la deuda o inestabilidad macroeconómica. Así, el nivel prudente de deuda no es una constante, como parece haberse instalado en la discusión.
Por el contrario, es un nivel dinámico, y depende del crecimiento económico, del costo de financiamiento, del ciclo, de la volatilidad y de la capacidad futura de generar ingresos. En otras palabras, la sostenibilidad fiscal no se resume en un número fijo, sino en una restricción intertemporal coherente.
Sobrepasar transitoriamente un determinado nivel considerado prudente, o incluso mantenerse por sobre dicho nivel, no implica necesariamente perder sostenibilidad si detrás existe una trayectoria creíble de convergencia. A la inversa, cumplir una meta numérica puede coexistir con una trayectoria fiscal frágil, con riesgo de insostenibilidad.
En una regla fiscal moderna la pregunta central no es si la deuda rompe o no un umbral fijo cada año, sino más bien si el conjunto de supuestos económicos que la determinan conlleva, con una alta probabilidad, una trayectoria fiscal sostenible y creíble. Es evidente que tanto la institucionalidad como la actuación técnica del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) han sido fundamentales para perseguir el orden fiscal y conseguir el apoyo transversal de los sectores políticos con este objetivo; sin embargo, no debemos confundir la cautela del CFA frente a las proyecciones fiscales futuras de un proyecto de Ley, como el que se discute actualmente en el Parlamento, como un argumento para ir en contra del Proyecto, ya que esta prudencia del CFA es el resultado natural que debiésemos esperar dado el objetivo de orden fiscal que se le mandató en un contexto de incertidumbre de los resultados futuros.