El Senado se encuentra en una etapa de definiciones críticas para proveer uno de los cargos más influyentes y estratégicos del Parlamento: la Secretaría General. Tras la salida de Raúl Guzmán en marzo pasado, el proceso de selección ha puesto en la delantera a Macarena Lobos Palacios, abogada y exministra del gobierno de Gabriel Boric, quien ha logrado lo que parece un milagro político en tiempos de polarización: un respaldo transversal que incluye desde figuras de la derecha más dura hasta la centroizquierda.

Con la evaluación más alta del concurso público —99 puntos de 100—, Lobos no solo es la favorita técnica, sino que su eventual designación marcaría el hito histórico de ser la primera mujer en encabezar esta instancia en la historia de la institución. Macarena Lobos es una figura cuya trayectoria se ha forjado en el corazón de la gestión pública chilena desde mediados de los años 90.

Abogada de la Universidad de Chile y doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, su carrera ha estado marcada por un perfil independiente, aunque estrechamente vinculada a gobiernos de centroizquierda. Se desempeñó como asesora en los ministerios del Trabajo de Eduardo Frei y Ricardo Lagos, fue asesora jurídica de la Dipres con Michelle Bachelet y, más recientemente, ocupó la subsecretaría y luego la titularidad del ministerio de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) bajo la administración de Boric.

Su experiencia no es solo política; también ha sido coordinadora legislativa de Hacienda y secretaria ejecutiva en Cieplan, lo que le ha otorgado un profundo conocimiento de la tramitación de proyectos económico-sociales. Lo que ha llamado la atención de los analistas es la contundente carta de apoyo que recibió esta semana, firmada por mujeres de todo el espectro político.

Entre las rúbricas destacan la alcaldesa Evelyn Matthei, la exasesora económica de José Antonio Kast, Cecilia Cifuentes, y la exsenadora republicana Carmen Gloria Aravena, junto a figuras de la Democracia Cristiana como Carmen Frei y Carolina Goic. El argumento central de este bloque es que Lobos posee una reputación basada en la imparcialidad y la excelencia técnica, destacando su capacidad para facilitar acuerdos basados en el interés público y su apego irrestricto a la institucionalidad.