¿Cuánto tiempo pasa una persona al aire libre en su ciudad? La pregunta parece simple, pero para Tina Saaby, urbanista danesa y directora del Instituto Danés de Planificación Urbana, es el indicador más honesto del éxito de cualquier espacio público. Esta semana Saaby estuvo en Santiago para participar en la décima quinta edición de la Conferencia Internacional de Ciudad 2026, que se realizó este miércoles en la Gran Sala Sinfónica Nacional y fue organizada por la Cámara Chilena de la Construcción.
Con más de veinte años en el sector público y privado, Saaby fue la arquitecta jefa de Copenhague entre 2010 y 2019, y luego desempeñó el mismo rol en Gladsaxe entre 2020 y 2023. En Santiago expuso junto a representantes de Buenos Aires y Curitiba, mostrando tres modelos distintos de gestión urbana.
El giro que transformó a Copenhague, según relató, no fue producto de un gran proyecto de infraestructura sino de una decisión política modesta: en 2009 los líderes locales aprobaron un documento estratégico con tres objetivos medibles. Que los copenhaganos permanecieran al aire libre un 20% más. Que caminaran un 20% más. Y que el 80% de los habitantes se declarara satisfecho con el espacio urbano.
"Queremos que la gente camine un 20% más y queremos que el 80% de la gente en Copenhague esté satisfecha con el espacio urbano", explicó Saaby. La meta obligó a replantear el diálogo entre la administración municipal, los promotores inmobiliarios y la sociedad civil. "Tenemos que trabajar en nuestra planificación entre la vida dentro del edificio y la vida fuera del edificio", añadió.
Esa frontera entre lo privado y lo colectivo es donde las ciudades revelan su carácter. Una vereda que no invita a detenerse, una plaza sin sombra ni asientos, un edificio que da la espalda a la calle: cada uno de esos gestos acumula una cultura del repliegue, una ciudad que sus habitantes cruzan sin habitarla. El modelo danés apostó por lo contrario hace casi dos décadas.
Santiago debate sus propias contradicciones: comunas bien conectadas junto a periferias donde el auto sigue siendo indispensable, parques escasos y espacios públicos que en muchos sectores funcionan más como paso que como destino. La Conferencia Internacional de Ciudad 2026, organizada anualmente por la Cámara Chilena de la Construcción, reunió este año las experiencias de Copenhague, Buenos Aires y Curitiba para explorar precisamente esas tensiones.