"Chile apoya a Bachelet. El gobierno se equivocó", dijo la senadora y presidenta del Partido Socialista (PS), Paulina Vodanovic, en un encuentro de mujeres progresistas. No fue la primera vez que la timonel del PS critica la postura del gobierno de José Antonio Kast, que optó por no respaldar la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La declaración marca una distancia pública que el PS ya no intenta disimular. El partido, uno de los principales referentes de la oposición, se posiciona como defensor de una candidatura que ya cuenta con el respaldo formal de México y Brasil. Esa alineación latinoamericana deja al gobierno en una posición incómoda frente a socios regionales clave.

Según informó La Tercera, Vodanovic defendió los méritos de la exmandataria con argumentos concretos: dos periodos presidenciales, avances en pensiones básicas y gratuidad universitaria, y un perfil de liderazgo multilateral que, a su juicio, la convierte en la mejor candidata disponible. "Ha tenido además un despliegue enorme", señaló la senadora, reconociendo el trabajo de gobiernos latinoamericanos y de chilenos que acompañan su campaña internacional.

La senadora del Partido Comunista (PC), Claudia Pascual, reforzó las críticas desde otra vereda de la izquierda. Para la parlamentaria, la falta de apoyo del Ejecutivo no responde a criterios técnicos, sino a un "prejuicio político" que excluye a Chile de una candidatura con proyección histórica. Pascual sostuvo que Bachelet representa, en el plano global, los valores de justicia social y defensa de los derechos humanos.

El episodio llega mientras la Cancillería mantiene abierto un sumario administrativo para determinar si funcionarios de la Misión chilena ante las Naciones Unidas gestionaron reuniones en favor de Bachelet. Ese proceso interno complica la postura del gobierno, que deberá pronunciarse antes de que la exmandataria realice su exposición formal ante el organismo.