La impresionante explosión del cohete New Glenn, de Blue Origin, que sacudió la noche del jueves hogares a kilómetros de distancia en Cabo Cañaveral (Florida), podría retrasar los planes de la NASA de regresar a la Luna en los próximos dos años y de arrancar este año con la construcción de una futura base lunar. La explosión tuvo lugar anoche alrededor de las 21:00 hora local (01:00 del viernes GMT) en el Complejo de Lanzamiento Espacial 36 (SLC-36), ubicado en la Estación de la Fuerza Espacial, durante una prueba de encendido estático ('hot fire test') previa a este lanzamiento no tripulado.

Blue Origin aún no ha comunicado las causas del accidente, en el que no se registraron heridos pese a la enorme bola de fuego que envolvió el cohete y la zona de lanzamiento. La densa humareda que se generó en la plataforma fue visible desde zonas muy alejadas de las instalaciones de la NASA, según imágenes difundidas en redes sociales por algunos vecinos, que aseguraron que cristales y otras partes de sus casas habían temblado por la intensidad de la explosión.

La agencia espacial estadounidense, que fue consultada hoy por EFE sobre el accidente, no ahondó en las causas de la explosión del cohete de Blue Origin, una compañía que ha alcanzado importantes hitos espaciales, aunque también ha enfrentado algunos contratiempos técnicos. El cohete New Glenn El cohete afectado fue el New Glenn, la joya de la corona de la compañía espacial, que demostró el pasado noviembre la capacidad de reutilización de su primera etapa durante un aterrizaje controlado sobre una plataforma marina.

Esa destreza fue confirmada el pasado abril cuando la compañía reutilizó por primera vez uno de sus propulsores, algo que hasta entonces solo había logrado el enorme cohete Starship de SpaceX. El New Glenn tiene 98 metros de altura y 7 metros de diámetro con capacidad para transportar más de 13 toneladas a la órbita de transferencia geoestacionaria (GTO) y 45 toneladas a la órbita terrestre baja (LEO).

La misión de Amazon El lanzamiento, que estaba previsto para no antes del próximo jueves, tenía previsto situar 48 satélites de Amazon en la órbita baja terrestre, proyecto Kuiper con el que el gigante del comercio electrónico desea proporcionar internet de alta velocidad a cualquier parte del planeta y competir con Starlink. Este iba a ser el mayor despliegue de Amazon hasta el momento, que tiene cerradas más de una decena de lanzamientos con Blue Origin, para formar una constelación de más de 3.200 satélites.