El fracaso de la acusación constitucional (AC) contra Nicolás Grau, ministro del gobierno, no solo lo dejó en su cargo. Abrió una grieta dentro del propio oficialismo que el presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Guillermo Ramírez, no quiso ignorar.
El detonante fue una declaración de dirigentes del Partido Republicano. Reconocieron sentirse más cómodos con el Partido Nacional Libertario, con quien impulsaron la AC, que con Chile Vamos. Ramírez fue directo: "Decir que uno se siente más cómodo con un partido que se declara de oposición que con los partidos que se declaran de gobierno no deja de ser una afirmación problemática".
Para el diputado y timonel de la UDI, esa distancia tiene un costo político concreto. "Pareciera que la relación entre el Partido Republicano y otros partidos de gobierno va a ser más bien distante, fría. Yo no sé si eso alcanza para tener un gobierno exitoso", advirtió en el programa de streaming Desde la Redacción, de La Tercera.
La UDI, según Ramírez, mantuvo coherencia durante todo el proceso. El partido apoyó la AC tanto en la Cámara de Diputadas y Diputados como en el Senado. La única excepción fue el senador Iván Moreira, vicepresidente del Senado, quien se abstuvo cuando quedó claro que no había votos para aprobarla. El gesto, según el diputado, buscaba no comprometer el trabajo de Moreira para destrabar la Ley de Reconstrucción.
El balance de Ramírez sobre la AC es severo: el proceso "dividió a la derecha, le dio un protagonismo brutal al Partido de la Gente (PDG) y unió a la izquierda". Una operación que terminó beneficiando a los sectores que buscaba golpear.
Este viernes, el Presidente José Antonio Kast convocó a un desayuno con los timoneles de los partidos oficialistas. La agenda no está definida públicamente, aunque circula la idea de "ordenar la casa". Ramírez aseguró que la UDI no recibió una tabla de temas previo al encuentro.