Fracasó con una puntocom en 1996 y vendió Paperless en 2017: la historia de Pablo Vicuña En 1996 intentó construir una especie de Skype sobre minutos telefónicos antes de que existiera Skype. Fundó Paperless en 2001 con sueldo cero por tres años, levantó US$ 3 millones para irse a Brasil con su mujer y tres hijos -la menor de un mes- y vivió siete años en Sao Paulo.
En 2017 vendió 100% de la empresa y hoy opera Beagle Ventures, fondo de US$ 8 millones que entró en Rankmi antes que SoftBank y declara DPI sobre cinco veces. Noticias destacadas En 1996 Pablo Vicuña recibió la llamada de un primo -en rigor un tío, aunque por generaciones cruzadas se trataban como pares- que se había criado en Portland, Oregon, y se había venido a Chile cumplidos los 20.
Le decían Gringo y solía andar seis años por delante del resto del mundo, dice. “Compadre, tenemos que hacer una puntocom”, le dijo una tarde, y Vicuña, que no tenía la menor idea de qué era una puntocom, terminó arrastrado a la idea.
El Gringo armó la suya, Golazo.com, y a Vicuña le quedó “el bichito”. Junto con él intentó construir una especie de Skype comprando paquetes de minutos a las telcos y enchufándolos a una aplicación que prácticamente nadie tenía.
No funcionó nunca, pero en ese camino conoció a Decidir.com, una puntocom argentina que había levantado millones de dólares y que intentaba sostenerse comprando otras compañías, una de las cuales traía la representación de Baltimore Technologies, pionera mundial en firma digital. Entre viajes a Boston y conversaciones con los norteamericanos, Vicuña se convenció de algo que cargaría por años: que la firma digital, antes o después, iba a importar.