Rodolfo Valenzuela, consultor especializado en logística internacional, compartió en Academia de Emprendedores las herramientas que necesita una pyme chilena para operar en mercados extranjeros. La clase, conducida por el profesor Gustavo Ávila, abordó desde los términos de compraventa internacional hasta los beneficios fiscales que la legislación chilena contempla para quienes exportan.
El punto de partida fue uno concreto: el éxito exportador no depende solo del producto. Hay reglas que definen quién asume los costos, quién carga con los riesgos y cómo cobra el vendedor. "Si vendes y no te pagan, no sacaste nada", advirtió Valenzuela.
El primer tema fueron los Incoterms, las cláusulas internacionales que regulan las condiciones de compraventa entre países. Estos términos precisan cuatro elementos en cualquier operación: el lugar donde se entrega la mercancía, el punto en que el riesgo pasa del vendedor al comprador, quién contrata el seguro y qué costos van incluidos en el precio acordado. No conocerlos, dijo el experto, es un error sin justificación para cualquier gerente o dueño de pyme que quiera salir a mercados externos.
Para quienes exportan servicios, la legislación chilena ofrece un incentivo que muchos emprendedores no aprovechan. Las exportaciones de servicios están exentas del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el tributo del 19% que grava la mayoría de las transacciones comerciales en el país. Además, el exportador puede recuperar ese porcentaje como crédito fiscal por todas las compras y gastos que realizó para prestar el servicio al extranjero.
En materia de importaciones, Valenzuela destacó la ley que exime de derechos de aduana a los bienes de capital, esto es, equipos y maquinarias usados en el proceso productivo. La norma permite traer estos equipos desde el exterior, incluso usados, con un arancel del 0%. Una opción concreta para pymes que necesitan tecnología o maquinaria que no se produce en Chile.
Antes de cerrar, el consultor recomendó hacer un estudio de mercado serio previo al salto internacional y asesorarse con especialistas en comercio exterior. Su argumento fue simple: la calidad del producto no cambia con la geografía. "Si tu producto es exitoso acá, va a ser exitoso allá", dijo Valenzuela.
