El Imacec (Índice Mensual de Actividad Económica, que mide el pulso productivo del país mes a mes) de mayo volvió a caer, y con eso se instaló con fuerza la pregunta sobre si Chile está entrando en recesión técnica, es decir, dos trimestres consecutivos de contracción.
Mario Marcel, exministro de Hacienda durante el gobierno anterior y ex presidente del Banco Central, entregó su diagnóstico esta semana en 13C Radio. Para él, la situación tiene dos explicaciones.
La primera es sectorial: durante el primer trimestre cayeron minería, agricultura y pesca. Son sectores con ciclos propios que no responden directamente a la política económica de corto plazo.
Pero la segunda explicación apunta a una decisión política concreta. Marcel señaló que la neutralización del Mepco (Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles) el 23 de marzo tuvo un impacto directo en el ánimo de los consumidores. Ese mecanismo funciona como amortiguador: cuando los precios internacionales del petróleo suben, el Estado absorbe parte del alza para que no llegue completa a las bombas. El gobierno del presidente José Antonio Kast optó por desactivarlo, traspasando el alza de precio al bolsillo de la gente.
"El deterioro de las expectativas económicas se produjo a partir del shock de los precios de los combustibles", dijo Marcel. Según el economista, cualquier encuesta de ese período muestra una caída pronunciada que retrotrajo las expectativas a niveles que no se veían en al menos dos años.
El vínculo con el Imacec es directo. Cuando la gente siente que los precios suben, gasta menos. Y el consumo privado es el componente más grande de la demanda interna chilena, lo que se refleja en los datos del comercio y los servicios.
Marcel hizo también una distinción que vale la pena entender: las personas no calibran la situación económica a través del IPC (Índice de Precios al Consumidor) oficial ni de las cifras de empleo. Lo hacen por ciertos "precios emblemáticos", y el combustible es el más poderoso de todos. El precio del litro en la bomba es visible, cotidiano e ineludible.
"Cuando se tomó la decisión de activar o no el MEPCO, no sé si se llegó a calibrar el impacto que este tendría sobre las expectativas de la gente y el comportamiento de los consumidores", cuestionó Marcel, dejando abierta la pregunta sobre si el gobierno midió bien las consecuencias de esa medida.
