Así se desprende del análisis de muestras de agua extraídas en tres puntos de su caudal que realizó un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, como parte de un proyecto que se adjudicó fondos del concurso Contigo en Cada Gota de Esval. La resistencia antimicrobiana es una de las principales amenazas que afronta la salud pública en la actualidad, ya que reduce la eficacia de los tratamientos antibióticos y, con ello, compromete la capacidad de tratar las infecciones, al tiempo que contribuye a incrementar ostensiblemente las tasas de morbilidad y mortalidad de la población y eleva de manera significativa los costos sanitarios.

Además, al no estar limitada al ámbito clínico u hospitalario, debido a que factores como la contaminación causada por la intervención humana directa o la actividad animal influyen en su desarrollo, la resistencia antimicrobiana es un fenómeno multidimensional presente en ecosistemas diversos que requiere ser enfrentado con urgencia, mediante un enfoque integrado. Considerando esta realidad, que en Chile se traduce en unas dos mil muertes anuales, un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso se dio la tarea de detectar, aislar y caracterizar bacterias multirresistentes a antibióticos en el estero de Reñaca, en Viña del Mar, que en agosto del año pasado fue declarado humedal urbano regional por sus condiciones de entorno ecológico clave para la biodiversidad y la vinculación de la comunidad local, lo que legalmente le brinda la condición de espacio acuático protegido y sujeto a altos estándares de sustentabilidad ambiental.

La propuesta fue diseñada por la bióloga y doctora en Ciencias Alejandra Vera Leiva, docente e investigadora del Departamento de Preclínica de esa unidad académica, quien en noviembre de 2025 la postuló como proyecto al fondo concursable Contigo en Cada Gota que promueve la Empresa Sanitaria de Valparaíso, Aconcagua y Litoral (Esval). La iniciativa consistió en la toma de muestras de agua en tres puntos de su caudal —a la altura del parque de Gómez Carreño, frente al colegio Mackay y en su desembocadura—, las cuales fueron sometidas con posterioridad a una serie de análisis de laboratorio.

Este proceso se concretó entre enero y abril de este año. Hallazgos En lo esencial, el estudio arrojó la presencia en el estero de Reñaca de una serie de microorganismos de diferentes características morfológicas y metabólicas, entre los que predominan las enterobacterias, las bacterias no fermentadoras de lactosa y los estafilococos.

“Dentro de estos grupos de bacterias identificamos resistencia a antibióticos como ampicilina y sulfametoxazol/trimetoprima. Sin embargo, no identificamos resistencia a antibióticos de última generación, como carbapenémicos, cuya relevancia sanitaria y ambiental es de gran importancia”, explicó la doctora Vera.