El Mundial 2026 está siendo el escenario de un relevo generacional que cruza continentes: hijos de exmundialistas compiten en el mismo certamen que sus padres disputaron décadas atrás, cargando apellidos que en muchos casos son sinónimos de historia futbolística.

El caso más observado desde Argentina es el de Giuliano Simeone, delantero del Atlético de Madrid e hijo de Diego "el Cholo" Simeone. El joven se consolidó en el club madrileño durante la última temporada, lo que le abrió el paso a las convocatorias de Lionel Scaloni. Su padre disputó tres Mundiales con la Albiceleste: Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002. Giuliano, por ahora, no ha sumado minutos en el torneo.

Distinto es el protagonismo de Nico Paz, mediocampista que ingresó 10 minutos en el triunfo 3-0 de Argentina ante Argelia. Su padre, Pablo Paz, fue defensor del plantel transandino en Francia 1998. El joven se ganó su lugar durante el proceso clasificatorio y hoy forma parte de la nómina que busca la reválida.

La delegación con más representantes de este grupo es la de Estados Unidos, el equipo anfitrión. Giovanni Reyna aparece como el caso más activo: marcó un gol en sus ocho minutos ante Paraguay, fue ingreso breve ante Australia y abrió como titular frente a Turquía hasta los 76 minutos. Su padre, Claudio Reyna, disputó cuatro Mundiales con el seleccionado norteamericano (1994, 1998, 2002 y 2006), convirtiéndose en uno de los futbolistas más importantes de la historia de esa selección.

El equipo local suma otros dos herederos. Sebastian Berhalter fue titular contra Turquía, marcó un gol y repartió una asistencia pese a la derrota 3-2, y también acumuló 45 minutos ante Paraguay y 16 frente a Austria. Su padre, Gregg Berhalter, integró el plantel estadounidense en Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. El tercer caso es Timothy Weah, hijo de George Weah, exfutbolista profesional y ex presidente de Liberia, quien representa a Estados Unidos desde 2018.

En Europa se suman dos apellidos de peso. Francisco Conceiçao, extremo de 23 años, jugó 45 minutos ante la República Democrática del Congo (empate 1-1) y otros 45 contra Uzbekistán (victoria 5-0), posicionándose como variante ofensiva clave de Portugal. Su padre, Sérgio Conceiçao, vistió la camiseta lusa en Corea-Japón 2002. Por Francia, Marcus Thuram disputa el torneo por segunda vez, siguiendo los pasos de su padre, Lilian Thuram, histórico defensor que ganó la Copa del Mundo de 1998 y acumuló cuatro participaciones mundialistas con los galos.