El debate sobre si los egresados chilenos salen bien preparados para el mundo laboral lleva décadas circulando en editoriales, seminarios y discursos de política educativa. Siempre aparecen los mismos argumentos: las universidades no forman lo que las empresas necesitan, algunas carreras tienen cada vez menos salidas, las "competencias del futuro" escasean. Lo que rara vez aparece en esa discusión es el componente estructural que falta.
En 1989, Estados Unidos creó el NCDG (National Career Development Guidelines), el primer marco nacional del mundo especializado en preparar a las personas para gestionar su propia carrera laboral. No se trata de enseñar a usar un software ni de preparar para un oficio específico. Su objetivo es desarrollar capacidades más profundas: el autoconocimiento (entender las propias fortalezas y motivaciones), la exploración adaptativa del entorno laboral, la toma de decisiones estratégicas y la capacidad de actuar sobre esos análisis. Son competencias que no quedan obsoletas.
Tras ese precedente, países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Escocia y la Unión Europea establecieron marcos similares como política pública formal. Hoy funcionan como un currículo especializado que atraviesa todos los niveles del sistema educativo, desde la infancia hasta la educación superior.
Chile no tiene nada equivalente. El enfoque local tiende a reducir el problema a la rentabilidad económica de las carreras o a señalar a las universidades como responsables de entregar egresados listos para el mercado. Esa mirada ignora que el problema es anterior y más profundo: el sistema educativo en su conjunto carece de una política que enseñe a las personas a gestionar su propia trayectoria, sea cual sea el título que obtengan.
En noviembre de este año, Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda, será sede del décimo Simposio Internacional sobre Desarrollo de Carrera y Políticas Públicas. Es el espacio donde los países que ya tienen estos marcos debaten cómo perfeccionarlos. Hasta ahora, Chile no tiene una política pública que le permita llegar a ese intercambio con algo concreto.
