Para 200 mil personas que compraron entradas, el desplome llegó sin aviso suficiente: el Instituto Nacional del Deporte (IND) no autorizó los shows de BTS en el Estadio Nacional, y lo que para sus fanáticas y fanáticos es una frustración personal, para el mundo político se convirtió en una crisis institucional que apunta directamente al Ministerio del Deporte.

Según informó La Tercera, el diputado Alejandro Bernales, del Partido Liberal e integrante de la comisión de Cultura de la Cámara, fue el primero en marcar la contradicción. Para Bernales, el argumento de la ministra del Deporte, Natalia Duco, de que no se puede cancelar algo que nunca fue confirmado, no resiste el análisis. Si el ministerio ejercía algún grado de supervisión sobre el Estadio Nacional, dice el legislador, debió alertar cuando se vendían entradas sin fechas oficiales.

"¿Por qué no denunció a tiempo?", preguntó Bernales. "¿Por qué no se preocupó de que esta situación podría constituir un posible engaño a los consumidores o incluso dar lugar a eventuales estafas?". El diputado exige que el evento se realice bajo las condiciones ofrecidas originalmente y descarta de plano la opción de trasladar los shows al Parque del Estadio Nacional. No respetar la fecha es golpear a la economía y a la imagen del país, sostuvo en un video difundido en redes sociales.

Desde el Frente Amplio (FA), la indignación fue igualmente encendida. El diputado Ignacio Achurra calificó de realmente escandaloso que miles de personas, muchas venidas del extranjero específicamente para asistir a los conciertos, se enteren a pocos meses de la fecha que el evento podría no realizarse. Lo atribuye a que el gobierno no fue capaz de armar una programación razonable. Junto a la diputada Consuelo Videla, también del FA, anunció un oficio formal al Ministerio del Deporte para que explique la cronología que derivó en este colapso.

El trasfondo cultural del episodio tiene peso propio: BTS no es solo un conjunto de pop surcoreano, es el fenómeno que masificó el K-pop (música popular coreana) en América Latina y que convirtió a Chile en uno de sus mercados más vibrantes. La cancelación en el principal estadio del país no solo frustra a los fans; también daña, según los parlamentarios, la imagen del país como sede de espectáculos internacionales. La ministra Natalia Duco deberá responder ahora ante el Congreso.