Los estudios indican que ha aumentado el número de personas que realiza o cuenta con copias de seguridad, impulsadas principalmente por el temor a perder datos importantes, la necesidad de liberar espacio en sus equipos y la protección frente a ciberamenazas. Sin embargo, la frecuencia con la que se realizan los respaldos y la falta de pruebas pueden jugar una mala pasada, según expertos.

Un estudio de la firma Western Digital Global señaló el año pasado que el 63% de las personas encuestadas en 10 de las principales economías del mundo había sufrido pérdida de datos debido a fallas en sus dispositivos, borrados accidentales o ciberataques. Pese a ello, las encuestas muestran que el hábito de realizar copias de seguridad o backups está siendo ampliamente adoptado, aunque en gran medida vinculado al uso de la nube y a la percepción de que estos servicios funcionan como respaldo automático.

“El crecimiento del almacenamiento en la nube ha influido en los hábitos digitales”, asegura Fernando Lagos, CEO de la empresa de ciberseguridad NIVEL4. Y las cifras lo respaldan: un 78% de las personas utiliza servicios cloud, principalmente gratuitos, un modelo que presenta limitaciones.

Un 60% se queda sin espacio en menos de seis meses, lo que impulsa a un 56% a pagar por almacenamiento adicional, mientras que un 35% percibe estos servicios como costosos. Con y sin la nube, las encuestas varían al determinar cuántas personas realizan copias de seguridad, con cifras que van desde un 59% hasta un 87%.

El problema es que estos datos también evidencian una brecha crítica entre la percepción de seguridad y la realidad. “La realidad demuestra que la nube no es garantía absoluta de respaldo y puede fomentar una falsa sensación de seguridad”, indica Lagos, quien recordó el caso del portal Mercado Público de ChileCompra, el sitio de licitaciones del Estado de Chile.