Uruguay quedó fuera del Mundial Norteamérica 2026 en la fase de grupos, y Marcelo Bielsa cargó con el peso de una eliminación que nadie esperaba. La Celeste compartió llave con España, que avanzó sin sobresaltos, y con Cabo Verde, la pequeña nación del archipiélago africano que sorprendió a todos clasificando a la siguiente ronda. Los charrúas, históricos del fútbol mundial, se quedaron fuera. Las críticas llegaron de inmediato sobre el técnico argentino, quien 24 años antes había vivido algo similar con la selección argentina en el Mundial de Corea-Japón 2002.

Sebastián Cáceres, defensor central del Club América de México y uno de los jugadores que más confianza tuvo de Bielsa durante las Eliminatorias Sudamericanas, tomó la palabra para defender a su entrenador. El jugador, de 26 años y 27 partidos en la selección, fue directo: la versión que circuló en los medios sobre lo ocurrido puertas adentro fue manipulada. "Se manipuló mucho la información para dejar mal a Marcelo y creo que esas cosas no van, me parece que no fue lo correcto", señaló.

Cáceres fue preciso pero reservado. Reconoció que hubo filtraciones y que algunas versiones se tergiversaron, aunque no quiso revelar los detalles de la interna. Lo que sí hizo fue marcar una distancia clara entre lo que ocurrió de verdad y lo que se publicó. La narrativa del caos interno, según su relato, fue construida desde afuera.

En cuanto al rendimiento deportivo, el defensor fue autocrítico sin caer en el autoflagelamiento. Admitió que los errores se pagaron caro, pero insistió en que el equipo no jugó mal. "No siempre hay justicia deportiva porque creo que no hicimos mal los partidos, sino que los resultados no fueron favorables", dijo.

Para Bielsa, quien dirigió a la selección chilena entre 2007 y 2011 y es una figura de culto en el fútbol latinoamericano, el resultado agrega otro capítulo difícil a su historial mundialista. Cáceres, que fue titular en la totalidad de las fechas de Eliminatorias bajo su mando y acumula 27 partidos en la selección uruguaya, cerró con la mirada puesta adelante: Uruguay tendrá otra oportunidad y, con ella, la chance de revivir el sueño que se apagó rápido en esta cita mundial.