El Portal Fernández Concha, pasaje histórico en la Plaza de Armas de Santiago, fue el escenario de una red de explotación sexual que operó durante dos años bajo el control del Tren de Aragua, organización criminal venezolana. Un tribunal condenó a ocho integrantes de la célula por trata de personas con fines de explotación sexual.

La investigación identificó como líder a Lewin Ponce Ortiz, ciudadano venezolano de 29 años. Según expuso la fiscal Carolina Suazo durante el juicio, Ponce Ortiz controlaba a las víctimas y decidía qué integrantes de la banda quedaban a cargo de retenerlas en los departamentos donde eran explotadas sexualmente.

La Fiscalía calcula que en solo 16 meses la red generó ganancias que superaron los $1.700 millones. El esquema comenzaba en Venezuela, donde las víctimas eran captadas con falsas ofertas de trabajo en locales nocturnos. Al llegar a Chile, descubrían una deuda fabricada de entre tres y cinco millones de pesos, más un cobro semanal de entre 60 mil y 80 mil pesos.

Sin documentación, lejos de sus familias y sin redes de apoyo, muchas quedaban atrapadas sin salida real. El veredicto lo expresó con precisión: "Las jóvenes se encontraban bajo tal nivel de amenazas hacia ellas o sus familias, que preferían continuar bajo el alero de sus tratantes o huir sin que ellos fueran sancionados".

Junto al líder, la investigación estableció los roles de otros dos integrantes. José Rodríguez Milano, conocido como "José Victoria", participaba en la captación y explotación de las víctimas. Luis Osal Rodríguez habría ejercido control incluso desde la cárcel Santiago Uno, donde cumplía prisión preventiva, amenazando a las afectadas a través de videollamadas.