El Sistema de Empresas Públicas (SEP) reunió a los presidentes, vicepresidentes y directores de las compañías de su cartera en una jornada de inducción. El propósito fue alinear las directrices corporativas y fijar estándares de gestión estratégica para las firmas estatales.

Felipe Morandé, presidente del consejo directivo del SEP, fijó el tono desde el primer momento. "Si una empresa del Estado no funciona bajo estrictos criterios de viabilidad, austeridad y control fiscal, las brechas y los déficit los termina pagando el contribuyente a través de sus impuestos", advirtió. Lo calificó como una obligación ética: "Esa es una carga reputacional y ética que no nos podemos permitir".

La jornada incluyó la presencia de José Pablo Gómez, director de Presupuestos del Ministerio de Hacienda, y un representante de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), el principal foro multilateral de economías avanzadas del que Chile forma parte desde 2010.

La presencia de ambos actores marca el enfoque que el gobierno busca imponer en las empresas del Estado: eficiencia medible, con parámetros comparables a los que rigen en los países más desarrollados. El SEP administra un portafolio de compañías que operan en sectores clave, y sus resultados financieros tienen impacto directo en las cuentas fiscales.

Chile debate desde hace décadas cuán eficientes son sus empresas públicas. Cuando registran pérdidas, el Estado las absorbe. El mensaje de Morandé apunta a prevenir ese escenario: metas exigentes desde el inicio del ciclo de directorios, antes de que los déficit se acumulen.