El Imacec (Indicador Mensual de Actividad Económica, el termómetro mensual de la actividad del país) de mayo registró una caída de 0,9% anual, y los economistas ya están sacando conclusiones. Según publicó Diario Financiero, Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes UC (Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile), fue directo: "Dos recortes de tasa de aquí a fin de año son compatibles con la situación cíclica de la economía".
La tasa de política monetaria funciona como el precio del dinero: cuando el Banco Central la sube, los créditos se encarecen y el consumo se frena; cuando la baja, el efecto es el contrario. González apuntó que ese precio está hoy demasiado alto para el ritmo al que crece Chile. La tasa actual se ubica en la parte alta del rango de valores neutrales, lo que no se condice con la realidad que muestra la actividad económica.
La proyección para el año no es alentadora. Chile cerrará con un crecimiento de entre 1% y 1,5%, estimó el economista, cifra que queda lejos del potencial real del país. Para dar contexto: en la última década, la economía chilena creció en promedio cerca de 2%, ya de por sí una cifra modesta. Terminar por debajo de ese piso es señal de estancamiento.
Para el segundo semestre, González anticipa mejores números, pero advierte que no hay que confundirlos con un repunte genuino. El motivo es técnico: entre julio y diciembre del año pasado la economía creció solo 1,6%, lo que hace que cualquier avance comparado se vea ampliado por el llamado efecto base. A eso se suman la baja en los precios de los combustibles y el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que alivian parte de la presión de los primeros meses.
Sobre la posibilidad de alcanzar cifras cercanas al 4%, como proyectó Juan Andrés Fontaine, exministro de Economía y Energía durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, para el último trimestre del año, González fue cauto: ese nivel podría verse a principios del próximo año, no antes de que termine este.
El economista también abordó el desgaste del argumento de responsabilizar a la administración anterior por los resultados. "Le queda poco tiempo a eso", advirtió González. El gobierno, que asumió en marzo, enfrenta una ciudadanía que empieza a exigir resultados sin importar el origen del problema.
El próximo indicador clave será el Imacec de junio, que el Banco Central publicará en las próximas semanas. Si muestra una segunda caída consecutiva, la presión para reducir la tasa de interés podría intensificarse antes de lo esperado.
