La Universidad de Granada presentó los resultados de una investigación que analiza los posibles efectos del flúor presente en la pasta de dientes sobre la salud humana. El trabajo, dirigido por la investigadora Inmaculada Cabello Malagón, revisó la evidencia científica y evaluó los niveles de flúor en productos de uso cotidiano, desmintiendo afirmaciones difundidas en redes sociales sobre la supuesta toxicidad de este mineral.
De acuerdo con la agencia de noticias Europa Press, la profesional—perteneciente al Departamento de Estomatología, un departamento académico de la Universidad de Granada—informó que “las cantidades de flúor presentes en la pasta dental, el agua potable y los barnices clínicos se mantienen bajo límites seguros”, dentro de los valores internacionales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (hasta 1,5 mg/L en agua potable y hasta 1.500 ppm en pastas infantiles). Además, explicó que “no provocan efectos adversos sobre la salud” y que no existe respaldo científico para las afirmaciones que relacionan el flúor con daños cerebrales o alteraciones en la glándula tiroides, según los resultados obtenidos.
El estudio remarcó que la adición controlada del mineral contribuye a fortalecer y remineralizar la superficie dental, reduciendo la incidencia de caries, especialmente en la población infantil. Qué dice el estudio sobre el flúor El flúor es un mineral presente en el agua, la pasta de dientes y en tratamientos clínicos odontológicos.
Su uso está respaldado por sociedades odontológicas internacionales debido a su capacidad para reforzar el esmalte y prevenir la desmineralización causada por los ácidos de la placa bacteriana. Según la profesora Cabello Malagón, la administración de flúor en dosis controladas es necesaria para proteger la dentadura y evitar la aparición de caries, considerado uno de los problemas de salud más comunes a nivel global.
El estudio señaló que la concentración de flúor en las pastas dentales responde a estándares internacionales de seguridad. Los resultados respaldan que el uso cotidiano de productos fluorados no representa un riesgo para la salud cerebral ni para la función tiroidea, negando las advertencias infundadas difundidas en distintos medios digitales.