Un 4 de julio, pero de 1811, Santiago vivió una de las jornadas más determinantes en el camino hacia la independencia de Chile: la instalación del Primer Congreso Nacional.
La ceremonia se realizó bajo fuerte resguardo militar en la Plaza de Armas. Desde temprano, tropas ocuparon los alrededores mientras diputados y autoridades asistían a una misa en la Catedral de Santiago, el templo principal de la capital.
Durante la misa, el sacerdote Camilo Henríquez, fraile mercedario que años después sería reconocido como pionero del periodismo chileno por fundar el periódico La Aurora de Chile, pronunció un sermón patriótico. Los diputados juraron ahí defender la religión católica y cumplir fielmente sus cargos, un gesto que reflejaba la tensión de la época: el movimiento juntista aún se presentaba leal al rey depuesto Fernando VII, aunque en los hechos sentaba las bases del autogobierno.
Terminada la misa, la comitiva se trasladó al edificio de la Real Audiencia, antiguo tribunal colonial, donde arrancaron formalmente las sesiones. Presidió Juan Antonio Ovalle, el diputado de mayor edad, acompañado por Francisco Ruiz-Tagle en la secretaría.
Esa noche, Santiago celebró con iluminaciones y fuegos artificiales la llegada de un cuerpo legislativo propio, algo inédito hasta entonces en el territorio.
El Primer Congreso Nacional no tuvo una vida larga. Las pugnas entre sectores moderados y exaltados terminaron en diciembre de ese mismo 1811 con un golpe de Estado liderado por José Miguel Carrera, militar y político chileno, que disolvió el cuerpo legislativo y abrió una etapa de mayor radicalización dentro del proceso independentista, hoy conocido como la Patria Vieja.
BioBioChile recuerda este episodio en un video de su serie de efemérides, narrado por el periodista Nibaldo Mosciatti, director del medio.