Un informe elaborado por IBIA y H2 Gambling Capital concluye que limitar mercados de apuestas impulsa el juego ilegal y reduce la recaudación fiscal. La regulación de las apuestas deportivas vuelve a estar en el centro del debate internacional tras la publicación de un nuevo estudio elaborado por la International Betting Integrity Association (IBIA) y la consultora H2 Gambling Capital.
El informe sostiene que los modelos regulatorios más restrictivos terminan favoreciendo a los operadores ilegales, mientras que los mercados con una oferta más amplia de productos consiguen mayores niveles de protección al consumidor, más control sobre la actividad y una recaudación fiscal superior. El trabajo fue desarrollado en colaboración con entidades como el Instituto Brasileiro de Jogo Responsável, la Canadian Gaming Association, la Netherlands Online Gambling Association y Responsible Wagering Australia.
Para su elaboración se analizaron datos de operadores de apuestas, alertas de integridad deportiva de IBIA y estadísticas propias de H2. Mayor oferta regulada, mayor canalización hacia operadores legales La principal conclusión del estudio es que existe una relación directa entre la disponibilidad de productos de apuestas y casinos online y la llamada “tasa de canalización”, es decir, el porcentaje de jugadores que apuestan en plataformas reguladas dentro de cada jurisdicción.
Según el informe, cuando los usuarios encuentran una oferta limitada en el mercado legal, tienden a migrar hacia operadores offshore sin licencia, donde los riesgos vinculados al fraude, la manipulación deportiva y la falta de protección al consumidor son significativamente mayores. Entre los productos considerados clave para mantener una alta canalización destacan las apuestas “in-play” o en vivo, los mercados secundarios —como tarjetas y córners en fútbol— y las apuestas de tipo “prop”.
El fútbol aparece como el deporte dominante a nivel global, mientras que el tenis mantiene un peso especialmente relevante en Europa. Los autores del estudio sostienen además que los datos actuales contradicen la idea de que estos mercados representen necesariamente un mayor riesgo de amaño de partidos.