Cómo enfrentamos el final de la vida En Chile, los cuidados paliativos no solo son legales, son un derecho. El Estado reconoce que las personas con enfermedades graves o terminales deben recibir alivio del dolor, acompañamiento y apoyo en el final de la vida.
Sin embargo, según datos de una reciente encuesta de Criteria y Fundación Casa de Familia, no se está resolviendo lo esencial: que los cuidados paliativos se reconozcan socialmente como un derecho y lleguen a tiempo a quienes los necesitan. Esto se vuelve cada vez más relevante en un país que envejece aceleradamente.
Hoy, la población que tiene más de 65 años es el doble en comparación con la de 1990, y la esperanza de vida se empina sobre los 80 años. Vivimos más, pero convivimos por más tiempo con enfermedades crónicas y procesos de final de vida más largos y complejos.
Por lo mismo, más allá de si existe o no la intención gubernamental de terminar con el programa de cuidados paliativos universales, como sugería recientemente el oficio del Ministerio de Hacienda, lo relevante es poner en discusión cómo el Estado está mirando el problema, y lo poco que este tema aparece en la conversación pública. Los datos del estudio ayudan a ese debate.
Un 71% de las personas ha escuchado hablar de cuidados paliativos, pero solo un 44% dice entenderlos bien y apenas un 48% sabe que existe una ley que los garantiza universalmente. Este desconocimiento aumenta en los segmentos de menores ingresos que, además, en un 64% no sabrían a dónde acudir si un familiar los necesitara.