Del poblado al cine: La Paca, la histórica narcotraficante que inspira la última película de Lolita El recién estrenado largometraje ‘Mallorca Confidencial’ se basa en la turbulenta vida de Francisca Cortés Picazo, matriarca de la droga en la isla, que carga contra lo que considera una historia “de ciencia ficción” Eran las seis de la mañana del miércoles 2 de julio de 2008 cuando dos centenares de agentes de la Policía Nacional, muchos de ellos expresamente llegados de la Península, se desplegaron en los accesos al poblado chabolista de Son Banya, en Palma. El McAuto de la droga de la isla, como lo bautizó el entonces delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, estaba totalmente sitiado.

De nada sirvió la vigilancia permanente que sus habitantes ejercían en la única vía de acceso existente. El ya jubilado juez José Castro ―quien años después sentó a la infanta Cristina en el banquillo― dirigió in situ, junto al entonces fiscal antidroga Adrián Salazar, la operación Kabul.

Esta propició el principio del fin del imperio de la droga que, como una telaraña, había tejido durante años Francisca Cortés Picazo, La Paca, matriarca del llamado clan de Son Banya, que da nombre a un terreno embarrado de chabolas y casas ilegales ubicado entre el aeropuerto de Son Sant Joan y Merca Palma, y que durante décadas ha funcionado como epicentro de la importación de cocaína a la isla y ventanilla de venta al por menor. La vida de La Paca ha inspirado la recién estrenada película Mallorca Confidencial, dirigida por David Ilundain y protagonizada por Lolita Flores, que interpreta al personaje de La Chusa, matriarca del poblado de Son Canal a la que un juego de lealtades con su sobrina lleva al límite.

Una historia basada en hechos reales que rememora algunos de los capítulos más truculentos de la historia delincuencial y judicial de la Mallorca de los 2000, inmersa entonces en el bum del creciente turismo de masas y la construcción. El episodio fue sonado y acabó en los tribunales: ocurrió en 2006, cuando varias personas que habían ayudado a cavar un hoyo en el poblado de Son Banya robaron una cantidad indeterminada ―se dice que seis millones de euros, de los que se recuperó uno y medio― del dinero que se había guardado en el propio agujero.

El clan de La Paca apresó a los presuntos ladrones tras perseguirlos por la isla, los retuvo y los torturó, llegando a rajarle la oreja a uno de ellos. El inspector jefe de atracos de la Policía Nacional, entonces encargado de investigar el caso, aceptó los sobornos de la matriarca para encubrir el secuestro y esta, cansada de pagar, terminó por delatarle con la ayuda de su hija, que grabó en el banco de un parque las conversaciones con el inspector.