Santiago de Chile, 24 mar (EFE).- Las gasolineras chilenas amanecieron este martes con filas de autos esperando repostar e indignación ciudadana tras el aumento del precio de la gasolina y del diésel a partir del próximo jueves, la segunda mayor subida en la historia del país, anunciada anoche por el gobierno del ultraderechista José Antonio Kast. El precio de la gasolina, informó el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, subirá en torno al 32 % y el del diésel un 62 % en los próximos días, medida derivada de la crisis internacional por la guerra de Estados Unidos contra Irán, que afectará el costo de vida en el país.
Una vez difundida la noticia, cientos de personas se desplazaron desde anoche a las gasolineras para aprovechar los últimos precios reducidos, con filas visibles en distintos puntos de la región Metropolitana. Uno de ellos, Luis Oviedo, ingeniero constructor, afirmó que "hay que llenarlo para dejar a los niños al colegio" y exige más ayudas a la clase media.
"Ayudas para nosotros, la clase media, no hay. Es un error, dos veces que llenemos al mes el tanque son cerca de 80.000 pesos (alrededor de 90 dólares)”, explicó a EFE.
El gobierno anunció una serie de medidas para paliar la situación, centradas en el congelamiento del precio del transporte público y un subsidio de 100.000 pesos chilenos (unos 109 dólares) para taxistas. Estas dejan fuera a los transportistas, eje fundamental en Chile ante la escasa presencia de trenes en la cadena y su importancia en la distribución, lo que ha generado malestar en el gremio.
Desde el Ejecutivo criticaron la gestión anterior y señalaron que no pueden realizar mayores inversiones por la deuda heredada del gobierno de Gabriel Boric. Este discurso fue compartido por algunos ciudadanos que hacían filas, entre ellos José Silvavino, taxista desde hace 45 años, quien afirmó que el Ejecutivo anterior dejó "las arcas prácticamente secas" y que "si hubiera tenido más dinero, Kast hubiera paliado esta alza".