Alerta oncológica: el desafío pendiente en salud mental En el contexto de la Alerta Sanitaria Oncológica declarada este año —que destina recursos para la atención prioritaria de estos pacientes— y en complemento a la carta al director de Marcela Zubieta en La Tercera, acerca de la importancia del apoyo en salud mental en población infantojuvenil, es necesario relevar una brecha persistente: aunque el GES contempla la evaluación por un psicólogo clínico, este abordaje es insuficiente frente a la complejidad que enfrentan los pacientes y sus familias. El cáncer no solo afecta el cuerpo.

Su impacto psicológico comienza incluso antes del diagnóstico, cuando la incertidumbre y la ansiedad se instalan progresivamente, y se intensifica durante la confirmación. A ello se suma un tratamiento de cirugías y terapias endovenosas que no solo deteriora físicamente, sino que a nivel emocional.

Pacientes y familias deben enfrentar múltiples intervenciones, comprender un lenguaje médico complejo y tomar grandes decisiones bajo alta carga emocional. En este escenario, la psicooncología cumple un rol clave: evaluar los recursos del paciente y su familia, el impacto de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y sus secuelas.

Sin embargo, este análisis no debiera darse de forma aislada. Es necesario un abordaje multidisciplinario, desde las distintas especialidades médicas, e integrando a psicólogos, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, entre otros, para favorecer la recuperación de los aspectos físicos, emocionales y ocupacionales.

Según estudios, un 75% de los padres reporta síntomas de estrés postraumático durante el proceso, desde recuerdos intrusivos asociados a los espacios de tratamiento hasta el rechazo a todo lo vinculado al ámbito clínico. Acompañar a los cuidadores es crucial, considerando que niños y jóvenes encuentran en ellos su mayor fuente de contención cuando su vida cotidiana se ve abruptamente interrumpida.